Los Metodistas Libres tratamos de expresar el concepto de la iglesia de Cristo, su perspectiva histórica y la necesidad de las personas en compromisos y principios específicos.Tratamos de continuar con la misión del cristianismo del primer siglo que fue recuperado por Juan Wesley y los primeros Metodistas que declararon que ellos existían “para levantar un pueblo santo.”
Somos una comunidad de cristianos que tratamos fervientemente de querer llegar al cielo y nos hemos consagrado a trabajar en el mundo para la salvación de todos los hombres. Nos entregamos a Cristo y a su iglesia sobre todo lo demás. Nos guardamos libres de alianzas que podrían comprometer nuestra más cara lealtad, y de todo aquello que pudiera constituir un obstáculo y comprometer la efectividad en nuestro testimonio a la fe trinitaria, y la dependencia del hombre en la gracia de Dios. El cristiano se niega a sí mismo, toma su cruz diariamente, y sigue a Jesús. Él se somete en todo a la voluntad de Dios revelada en su palabra, y cree que las condiciones de salvación son las mismas ahora como lo fueron en los días de los apóstoles.
En doctrina, nuestras creencias básicas del protestantismo evangélico arminiano, con un énfasis especial en la enseñanza escritural de la entera santificación tal como fue sustentada por Juan Wesley.
En experiencia, los Metodistas Libres le damos énfasis a la realidad de una purificación interior, y un poder que da testimonio a la doctrina de la entera santificación, tanto en la conciencia interior del creyente como en su vida exterior.Nuestra forma de adoración se caracteriza por su sencillez y libertad de Espíritu, libre de las trabas de un ritual muy elaborado.
Mantenemos una vida de devoción diaria a Cristo que procede de la santidad interior y separa del mundo al cristiano, aunque estamos vivos en el mundo. Creemos que la mejor forma de evitar que la mundanalidad invada a la iglesia es que la iglesia invada al mundo con un propósito de redención.Practicamos una consagración completa de todas las habilidades y posesiones al servicio de Dios y de la humanidad.
Creemos tan poderosamente en la misión de la Iglesia que nos sometemos a una mayordomía responsable en las finanzas. Por lo tanto, no necesitamos acudir a esfuerzos comerciales para apoyar la causa de Cristo.
Reconocemos que Dios otorga dones espirituales de liderazgo y servicio a hombres y mujeres. Dado que unos y otras son creados a imagen de Dios, esa imagen se refleja mayormente cuando hombres y mujeres laboran en armonía en todos los niveles de la iglesia. Por tanto, todos los puestos dentro de la iglesia son accesibles para cualquier persona a quien Dios haya llamado.Sentimos una obligación especial de predicar el evangelio a los pobres. Las provisiones del evangelio son para todos. Las “buenas nuevas” deben ser proclamadas a todos los individuos de la raza humana.
Dios envía la luz verdadera para iluminar y derretir a cada corazón. Jesús dio el ejemplo. Se dijo de su ministerio que “Los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres es predicado el evangelio.” Esta predicación a los pobres fue la prueba culminante de que Él era el que había de venir. A este respecto la iglesia debe seguir las huellas de Jesús.
Nos sometemos a los ideales del Nuevo Testamento de la sencillez y la modestia como un estilo de vida. Deseamos llamar la atención, no a nosotros mismos, sino a nuestro Señor.Estos rasgos que distinguen nuestra iglesia desde su origen siguen siendo asuntos vitales. En cada época y en todas partes estos rasgos distintivos son el testimonio de la iglesia, y necesitamos un énfasis claro y fuerte, a fin de que podamos ser oídos y observados en medio de las voces confusas y desorientadoras de este mundo.
Datos personales
Sur Milena Marte Villar
Mientras todo va bien, rara vez piensan en hablar con Dios. Mas cuando el asunto es de vida o muerte, se vuelven a Él para pedir ayuda.
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