martes 7 de abril de 2009

SER, PARECER Y QUIEN DICE DIOS QUE ERES (Parte 2)

En Daniel capítulo uno vemos como el pueblo de Israel es arrastrado por el ejército enemigo y sus jóvenes fueron llevados prisioneros a la corte real con el objetivo de que éstos perdieran su identidad de judío y pasaran a formar parte del servicio de este nuevo emperador (Nabucodonosor).
El rey Nabucodonosor ordenó que a estos jóvenes se les diera todos los días de los mismos alimentos y vinos que a él le servían, y que los educaran durante tres años, al cabo de los cuales quedarían a su servicio. Pero entre ellos había cuatro que no estaban dispuestos a tal cosa y desde lo más profundo de su corazón se dispusieron a mantenerse fieles a Dios.
Daniel 1.8, “Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del Rey, y pidió al jefe del servicio de palacio que no le obligara a contaminarse con tales alimentos”. Esta fidelidad iba a ser probada duramente, ya que mientras ellos sólo comían legumbres sus compañeros degustarían de los más preciosos manjares. La tentación siempre estará acechando a la “vuelta de la esquina”a cualquiera que tome tan firme decisión.
Pero tanto sacrificio tendrá su recompensa. Daniel y sus compañeros israelitas cumplieron con toda fidelidad los mandatos su Dios, y el Señor los recompensó dándoles una salud y un aspecto mejores que el de los jóvenes alimentados con la misma comida que se sirve al rey.
Esta estricta fidelidad a los mandatos de Dios hace que en repetidas ocasiones estos jóvenes se vean sometidos a gravísimos peligros, pero el Señor los libera milagrosamente de todos los males.
Los amigos de Daniel (Sadrac, Mesac y Abednego) fueron echados en un horno de fuego por no adorar una imagen, pero Dios estuvo con ellos y los libró (Daniel 3.21-27). Daniel fue echado en un foso lleno de leones por orar a Dios pero el Señor cerró sus bocas y nada le pasó (Daniel 6:22-23).
Esta es la voluntad de Dios para todos aquellos que se dicen ser cristianos, que tengamos celo por Su Palabra y aún que sacrifiquemos nuestras vidas por causa de Él.
No permitas que el mundo te haga perder tu identidad como cristiano. Dios hará de ti una persona mucho más sabia que aquellos que viven ignorando a Dios. Lucha, resiste, esfuérzate por ser fiel a Dios y si eso te mete en problemas, no te preocupes, Dios tiene poder para salvar a sus fieles aun en las situaciones más riesgosas.
Esfuérzate y se valiente, porque mayor es el que está con nosotros que el que esté en contra.
Bendiciones! Eva Ramos
ramos_eva@hotmail.com