En los últimos días está muy de moda un film dominicano ´´Cristianos de la Secreta´´, esta película cargada de humor y yo diría con un poco de exageración en lo que respecta al estilo de vida llevada por algunos cristianos.
Hay que reconocer que la cuestión de identidad en los últimos tiempos es algo que no tomamos muy en cuenta, ya que sólo vivimos jugando a ser quien el otro quiere que sea, de manera que pueda encajar en su mundo y su realidad inmediata.
Para entender mejor lo que quiero plantear, definiremos estas tres cuestiones en separado:
Ser: sinónimo de identidad o ente. Cosa que posee existencia y autonomía.
Identidad: lo que es en su máxima esencia. Todo lo que existe.
Parecer: Lo que los demás piensan que soy.
Cuando venimos a los pies de Jesús, no estamos llamados a perder nuestra identidad, sino a construirla de manera que esta identidad en Cristo le glorifique a Él y sólo a Él en todo lo que hagamos.
Apocalipsis 3:5 “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus Ángeles”.
Cuando tenemos nuestra verdadera identidad en Cristo Jesús, somos auténticos, verdaderos, genuinos, ciertos, reales. Entonces, por qué queremos imitar vanas figuras del mundo aún sabiendo que cuando lo hacemos dejamos de ser criaturas de Dios, porque dice su palabra que fuimos creados a imagen y semejanza de Él. Gen: 1-27(a)
Cuando nos preguntan ¿Quiénes somos? Algunas veces no respondemos con autoridad y claridad y nuestras palabras suelen ser religiosas y carecen de sentido y razón porque desconocemos quienes somos en las manos de Dios e ignoramos quién dice Él que somos.
Algunos escritores han querido definir quienes somos en realidad.
Para Platón somos una máquina construida con materiales biológicos.
Para Descartes una especie animal que gracias a la evolución, se ha formado tal como es.
Para Darwin un manojo de estímulos sexuales reprimidos.
Según Freud adoradores en espíritu y en verdad.
Pero lo que realmente nos debe importar es lo que Dios dice que somos, cuando venimos a Él nuestra identidad y todo nuestro ser es nacido de nuevo. 2cor:5-17
Dios dice en su palabra que somos cabeza y no cola, estaremos encima solamente y no debajo. Deut.28:13.
Somos más que vencedores. Rom.8:37.
Especial tesoros sobre todos los pueblos Exo.19:5(b)
Gente santa: Exo. 19:6(b)
Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios.1 Pedro: 2:9
Entonces si en su palabra está todo lo que somos en Él, por qué ponemos en juego lo que Él dice que somos. ¿A quién estamos buscando agradar? A Dios o al mundo, olvidamos lo que dice: Sant.4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios?
Dios nos ha adoptado como sus hijos, y su palabra dice que somos extranjeros en la tierra, que nuestra ciudadanía está en el cielo. Y vayamos a donde vayamos como hijos de Dios, nuestro accionar debe ser el mismo.
Nada es más triste que aquellos que han sido llamados a ser “luz y sal” en este mundo, dejen de iluminar o pierdan su sabor volviéndose así inútiles.
Espere la parte 2, muy pronto...


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